El Gobierno volvió a postergar la actualización de los impuestos a los combustibles: qué dispone el decreto y por qué el sector sigue de cerca la medida - Amena

El Gobierno volvió a postergar la actualización de los impuestos a los combustibles: qué dispone el decreto y por qué el sector sigue de cerca la medida

El Gobierno nacional volvió a postergar la actualización de los impuestos aplicables a los combustibles líquidos mediante el Decreto 405/2026, publicado en el Boletín Oficial el 1 de junio de 2026.

La medida alcanza al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), dos tributos que integran el precio final de las naftas y el gasoil.

Según la norma, la aplicación de las actualizaciones pendientes se difiere hasta el 1 de julio de 2026.

En los considerandos del decreto, el Poder Ejecutivo sostuvo que la decisión apunta a continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible y a evitar impactos adicionales sobre los precios.

Qué dispone el Decreto 405/2026

La norma posterga los efectos de los incrementos derivados de las actualizaciones correspondientes al año calendario 2024, al año calendario 2025 y al primer trimestre de 2026.

De esta manera, las actualizaciones pendientes no se aplicarán durante junio y su entrada en vigencia quedó trasladada al 1 de julio de 2026.

Por qué las estaciones de servicio están observando de cerca esta decisión

Las actualizaciones de estos impuestos tienen impacto directo sobre la estructura de precios de los combustibles y, por lo tanto, sobre distintas variables que forman parte de la operatoria diaria de una estación de servicio, como el volumen vendido, la composición de las ventas entre distintos productos y el ticket promedio de cada operación.

  • Volumen de ventas y comportamiento de la demanda

Según datos de la Secretaría de Energía, el consumo de combustibles mostró durante 2024 y parte de 2025 sensibilidad frente a las variaciones de precios. En períodos de aumentos significativos suelen observarse cambios en los hábitos de consumo, como la migración hacia combustibles de menor precio, una menor participación de los combustibles premium, la reducción de consumos considerados no esenciales y una menor frecuencia de carga.

  • Capital de trabajo y financiamiento

Las variaciones en los precios de los combustibles también impactan sobre las necesidades financieras de las estaciones. A medida que aumenta el valor del combustible, crece el capital necesario para sostener los mismos niveles de stock. En ese marco, una estación que necesita reponer 100.000 litros debe destinar más recursos para realizar la misma compra cuando sube el precio por litro, una situación que puede incidir sobre las necesidades de financiamiento, el uso de líneas de crédito, los descubiertos bancarios y el capital.

Costos operativos y rentabilidad

Las entidades representativas del sector, entre ellas CECHA, vienen señalando la importancia de analizar la evolución de los costos operativos en paralelo con la dinámica de los precios de los combustibles.

Entre los principales costos que enfrenta una estación de servicio aparecen los salarios, la energía eléctrica, el mantenimiento, la seguridad, las cargas impositivas, los alquileres y otros gastos generales. Por eso, la evolución de los precios de los combustibles es seguida por el sector en conjunto con otros factores vinculados con la rentabilidad y la sostenibilidad de la operación.

Antecedentes recientes

Durante 2026, el Poder Ejecutivo dictó distintos decretos vinculados con la actualización de estos tributos, entre ellos los decretos 116/2026, 217/2026, 302/2026 y 405/2026.

Las sucesivas normas fueron modificando los plazos de aplicación de las actualizaciones previstas para el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono.

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